Nacido en el corazón del estado de Michoacán a los 17 años decide cambiar su apellido Mejía al de Mexiac y la herencia del campo por la instrucción artística, elecciones que dan un claro panorama del devenir de un artista prolífico, de innumerables logros y una vida rica de experiencias talladas por él mismo.
En consecuencia, cualquier espacio es mínimo para mostrar una retrospectiva de este creador que ha trabajado en la disciplina de la estampación, comprometido siempre con las causas populares y los movimientos sociales que han marcado la historia del país y del mundo.
Por esta razón, el Museo Nacional de la Estampa (MUNAE) reúne piezas fundamentales del Archivo Mexiac, y conforma, a través de esta exposición, un Homenaje Nacional basándose en tres puntos esenciales: La maestría en el manejo de la técnica. Su aportación como historiador gráfico en la herencia cultural del país. Y, su culminación creadora a partir del comienzo del último siglo.
Integrada por más de 170 piezas, resultado de la maestría y la grandeza técnica, esta exposición conduce a un recorrido a lo largo de seis décadas en las que los testimonios y la herencia de Mexiac son un referente de la gráfica nacional.
Adolfo Mexiac inicia su formación artística en la Escuela Popular de Bellas Artes de Morelia, posteriormente ingresa a la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, en la Ciudad de México y se integra como alumno irregular en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, por lo que contaba ya con un bagaje técnico y de conocimiento basto cuando se integró de lleno a producir y colaborar en el Taller de Gráfica Popular (TGP).
Aunado a lo anterior, el trabajar al lado de Leopoldo Méndez, Pablo O´Higgins y Luis Arenal y dedicar su creatividad a la producción de carteles, ilustraciones y obra estampada, enriqueció y perfeccionó su manejo en las diferentes técnicas de dicha disciplina.
Muestra de lo anterior es la obra creada en 1961 y tituladaDespertar, que en esta exposición de Homenaje Nacional se exhibe desde la conceptualización como boceto a color, la concreción a través de la matriz tallada en madera, hasta la culminación que es la estampa en el papel.
Justo es el reconocimiento nacional e internacional otorgado a la obra titulada Libertad de Expresión -creada en 1954 en el estado de Chiapas y que retrata la voz acallada de un hombre fiero-, pero también lo es el reconocimiento a las piezas clave que dan recuento de los sucesos políticos y sociales y, en algunos casos, participados por Adolfo Mexiac. Por lo que una parte importante de esta muestra reúne piezas que abordan eventos como el reconocimiento a los derechos de los trabajadores, la exigencia de los derechos de los indígenas, la denuncia del suceso político-estudiantil de 1968, la guerra de Vietnam, hasta retratar el resultado de una sociedad y su urbanización (Ciudad de México, Colima, Morelia) piezas que enaltecen no solo la riqueza plástica y técnica de su producción sino que confirman la virtud historiográfica de la misma.
En un último espacio se muestra una selección de obras posteriores al año 2000 entre las que destaca una serie de diablos, en las que el personaje principal, un diablo sonriente y divertido, hace las veces de autoretrato. Esta etapa refleja un Adolfo Mexiac consciente de lo que ha aportado al medio del arte y al social, y se permite ser menos estricto en la representatividad de las imágenes educadoras, recurriendo al sarcasmo mediante alusiones de un imaginario fantástico, representando a su entorno en el mundo animal.
Cabe citar a Alberto Hijar quien escribió a propósito de Adolfo Mexiac: “A los ochenta años las vidas definen su sentido. Es entonces cuando la tendencia dominante acaba por imponer sus condiciones tanto en la parte física como en la social…Las simulaciones quedan atrás y todo lo no dicho se aclara como el verdadero sentido anulador de los sucesos incorrectos”.
Sea esta ocasión una oportunidad del Museo Nacional de la Estampa para celebrar la trascendencia de la vida y obra dedicada a la estampación del Maestro Adolfo Mexiac, amigo, maestro y compañero del arte comprometido.
Tania Morales Olvera
Curaduría, MUNAE
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